La Guerra de Averno


La Guerra de Averno

Averno es un sistema binario del Segmentum Ultima que consta de dos estrellas enanas, blanca y marrón, entorno a las cuales orbitan nueve planetas. Los tres más cercanos a los soles se conocen como Flegetonte, Aqueronte y Cocito respectivamente y son rocas abrasadas con una órbita demasiado cerrada como para albergar siquiera un atisbo de vida. El cuarto orbe, Lete, a duras penas entra en la zona de habitabilidad del sistema y es usado por las autoridades de Estigia como colonia penal donde verter a aquellos desgraciados que la ley local marca como indeseables mientras una oficina de distrito del Adeptus Arbites les monitoriza desde la única luna de Lete, Flegias.


Oficialmente clasificado dentro de la clase Gamma, Estigia es el quinto planeta y el principal interés de la Humanidad en Averno. Con una población de más de ocho mil millones de habitantes, es un mundo altamente industrializado que no sólo provee de manufacturas a los sistemas vecinos si no que además genera suficiente plusvalía económica y alimentaria como para ser autosuficiente. El satélite de Estigia, Caronte, ha sido masivamente colonizado y funciona como complejo minero, espaciopuerto civil y, de forma similar a Luna en el Sistema Solar, alberga los principales anillos de defensa orbital del planeta.

Tras Estigia, y separado de éste por un cinturón de asteroides particularmente denso, se encuentra el gigante gaseoso conocido como Asfodelo. Rodeado de dieciséis satélites, alberga varias estaciones automatizadas de minería atmosférica y refinado del plasma de hidrógeno utilizado como combustible esencial por el Imperio, nutriendo desde carros de combate de la Guardia hasta naves de la Armada pasando por, de hecho, casi cualquier máquina operada por el Adeptus Mechanicus.


Más allá de Asfodelo orbitan con parsimonia tres esferas más: Eridano, Elíseo y Tártaro. El primero y el último, así como las quince lunas que se reparten entre ambos, son pedazos de hielo y piedra carentes de todo interés excepto por la base de reabastecimiento que la Armada Imperial mantiene en Eridano. El octavo planeta, sin embargo, constituye una turbadora anomalía.

Pese a estar claramente fuera de la zona de habitabilidad, Elíseo presume de un tupido color esmeralda salpicado de manchas aguamarina. Según consta en los registros históricos de Estigia, ya se encontraba así cuando los primeros colonos llegaron al sistema. Peor aún, todos los intentos de explorar el planeta acabaron en rotundos fracasos con los involucrados muertos o desaparecidos. Cualquier otra información sobre el planeta está censurada por parte de la Santa Inquisición, quién lo mantiene bajo estricta cuarentena.


Recientemente el sistema Averno ha entrado en la área de actuación de la Tercera Esfera de Expansión del Imperio Tau y aunque de momento la actividad alienígena se ha reducido a escasos contactos diplomáticos de alto nivel entre las élites de Estigia y los emisarios de la Casta del Agua, otros peligros apenas manifestados se ciernen sobre los habitantes de este rincón del Imperio. Paralelamente a las entrevistas entre tau y humanos, el Imperio ha estado ocupado reforzando las defensas de Averno pues tanto el Logis Strategos como el Synopticon preveen una invasión orka del sistema en los siguientes meses. Varios capítulos de marines espaciales y regimientos de la Guardia Imperial han respondido a la llamada de auxilio así como fuerzas del Adepta Sororitas principalmente preocupadas con la defensa de la archibasílica de Santa Alana y sus reliquias.

Por si estas complicaciones no fuesen suficiente para las gentes de Averno, una fisura en el espacio-tiempo ha aparecido en el centro del sistema entre los dos soles y su tamaño está creciendo con el tiempo. Las autoridades han sido capaces de mantener este evento oculto de la opinión pública, pero al carecer de planes de contigencia para sellar la brecha hacia la Disformidad, es cuestión de tiempo que la censura falle y el pánico se desate entre la población civil. Y lo que es peor, el Tarot del Emperador advierte de desastres a una escala que poco tiene que ver con la brutalidad pielverde o las infantiles maquinaciones tau...


CAMPAÑA NARRATIVA 
DEL CUADRAGESIMOPRIMER MILENIO

Estigia es el marco desde el que hace años enmarcamos la mayoría de nuestras partidas de Warhammer 40.000 Segunda Edición, de Epic 40.000 y Battlefleet Gothic. Ahora, de cara a dar mayor continuidad a las partidas y más sentido a todo el conjunto, abrimos esta página donde iremos actualizando el estado de la campaña añadiendo información sobre el planeta, las fuerzas que participan, sus héroes y villanos, etcétera.


FUERZAS DEL IMPERIO

IV Compañía de los Dragones del Emperador
VI Compañía de los Lobos Espaciales
III Compañía de los Ultramarines
VII Compañía de los Ángeles Oscuros
381º Regimiento de Tropas de Choque de Cadia
783º Regimiento Blindado de Cadia
IX Cohorte Estelar de Paradesha
Orden de Nuestra Señora Mártir

FUERZAS DEL CAOS

La Hermandad del Corazón Pálido
Partida de Guerra de Portadores de la Palabra

FUERZAS XENOS

Zarcillo de la Flota Tiránida Belerofonte
Culto Genestealer
¡Waaagh! de Nucx Kraneorobuzto
Caminates de la Senda Eldars (Varios Mundos Astronave)
Tercera Esfera de Expansión Tau


DRAMATIS PERSONAE

Imperio:

- Balhamus Sextus: Mago tecnosacerdote de Marte a cargo de las refinerías orbitales de Asfodeo.

- Capellán Fafnir: El Capellán Fafnir es el miembro más antiguo de la IV Compañia de los Dragones del Emperador y su máximo guía espiritual.

Orkos:

Nucx Kraneorrobuzto: Antiguo lugarteniente de Ghazghkull Mag Uruk Thraka que, tras la retirada de este de Armagedon, ha iniciado su propia carrera como Señor de la Guerra.

Strotik Worz: Mekánico del Clan Luna Malvada famoso en toda la orkidad por sus grandes trabajos en equipos y armas de teleportacíon.


ESTIGIA

LLUVIA VERDE

Las sirenas de invasión alienígena sonaron en Estigia por primera vez en siglos cuando varias partidas de guerra orkas se materializaron en la superficie del planeta telestransportados directamente desde los pecios espaciales que acababan de violar la periferia del espacio vacío de Averno. Semejante proeza tecnológica fue mérito del mekánico de confianza del señor de la guerra orko, Strotik Worz. Aunque con la típica sutileza de los ingenios pielverde infinidad de guerreros aparecieron a cientos o miles de kilómetros del punto donde se suponía tenían que teletransportarse (en un desvío no necesariamente horizontal), el hecho de que otros tantos orkos cruzaran intactos tantos millones de kilómetros constituye un logro que pondría a más de un Fabricador General del Mechanicus tan verde de envidia como el propio Strotik.


Mientras las fuerzas de defensa planetaria y las milicias ciudadanas contenían la vanguardia pielverde y las fuerzas imperiales entraban en alerta vermellón, el Kaudillo Nucx Kraneorrobuzto lo pasaba en grande con los reportajes que mandaban sus chikoz desde el planeta humano. Kraneorrobuzto había sido un lugarteniente de Ghazghkull Mag Uruk Thraka durante las Guerras de Armageddon que, con la derrota de este último, consiguió hacerse con su propia fuerza independiente del Clan Goff y posteriormente convencer, coaccionar o someter por la fuerza a varios clanes más para que se unieran a su propio ¡Waaagh!. Por supuesto, el siguiente paso en la evolución natural del pielverde era establecer un imperio personal. Un orko de menor categoría habría buscado un objetivo más sencillo como piedra fundacional de su gloria terrenal, pero a diferencia de semejantes hijos de gretchin, Kraneorrobuzto tenía amor propio y estaba dispuesto a demostrar a todos de la pasta que estaba hecho... y a disfrutar del proceso.

Asalto a la refinería Omicrón Sampi Tercius Ultra

Tras el éxito inicial de sus asaltos a Estigia gracias a los Teletransportadores de Strotik Worz, la flota de invasión orka empieza a sufrir problemas de abastecimiento de combustible, debido al consumo extra de las máquinas que Strotik no había calculado. En otra jugada arriesgada, el Mekanico decide lanzar un asalto teleportado una de las refinerías que hay en órbita de Asfodeo.


Una vez más, lo inesperado del asalto, toma por sorpresa a los defensores y tras un violento, pero breve combate, la refinería Omicrón Sampi Tercius Ultra cae en manos de los pielesverdes, que además consiguen herir al Tecnosacerdote Balhamus Sextus que en ese momento se encontraba inspeccionando la refinería.

http://viiii-legion.blogspot.com/2019/02/warhammer-40000-asalto-la-refineria.html

LA LLEGADA DE AMPHIPTERES


La IV Compañía de los Dragones del Emperador ha sido desplegada recientemente en el sistema Averno en respuesta a la petición de ayuda del Gobernador Planetario y del Administratum. Cuando unos meses atrás, una fuerza de naves y pecios orkos emergió del Imaterium y una enorme fuerza de pielesverdes se diseminó sin control por todo el sistema. Tanto el Administratum con el Gobernador Imperial lanzaron varios avisos y peticiones de ayuda al Imperio.



La IV Compañía se encontraba en tránsito desde Morathia, donde habían llevado a cavo una exitosa campaña contra tropas xenos. Cuando los astropatas de la flota, detectaron las señales procedentes del Sistema Averno, rápidamente se informó a los navegantes para que cambiaran el rumbo en dirección al sistema imperial que estaba siendo atacado.



Los Dragones llegaron en pocas semanas al punto de salto fuera del sistema y tras derrotar a una pequeña flota de bloqueo orka, pusieron rumbo a Caronte, la luna de Estigia, donde quieren establecer su base de operaciones para la flota, antes de desembarcar en el propio planeta.

NEGOCIACIONES AGRESIVAS

Ignorada por los millones que combatían por el sistema, la red de sondas espía que salpicaban el espacio de Averno transmitía frenéticamente una cascada de datos hacia el oculto cuartel general tau. Con la aparición de la flota be’gel y su subsiguiente asalto relámpago contra los principales planetas gue los tradicionales informes rutinarios habían sido sustituidos por una cacofonía de caos y violencia que amenazaba con saturar los nodos de comunicaciones. Cuando no se trataba de una batalla campal o un asedio, eran disturbios causados por el pánico o redadas masivas. Mientras tanto, desde el espacio entre los soles binarios y desde la periferia del sistema llegaban telemetrías absurdas y carentes de sentido que inquietaban a la Casta de la Tierra de una forma que no podían acabar de explicar.

Así, tras años de delicado trabajo antropológico y diplomático, el elaborado plan de acción para Averno se había ido a pique. La movilización de los gue’la y los gue’ron’sha había puesto en alerta a las autoridades, exacerbando su habitual paranoia hasta nuevas cotas de frenesí. En consecuencia, aquellos de entre las altas esferas más proclives a trabajar por el Bien Supremo habían sido diezmados por sus iguales más refractarios, arruinando la solución diplomática de manera virtualmente irreversible.

Tras informar a la Casta Etérea, el shas’ar’tol recibió nuevas instrucciones: el asunto estaba ahora en manos de la Casta del Fuego, que tendría que hacer lo que hiciese falta para que el sistema pasase a llamarse Sho’aun’or’es en un futuro próximo.

TAMBORES EN LAS PROFUNDIDADES

Mientras la superficie es inundada por las escandalosas sirenas de ataque alienígena, sus chillidos se muestran incapaces de penetrar la confortable oscuridad del santuario de la Verdadera Fe. Las galerías y los corredores del templo permanecen prácticamente vacíos cuando los últimos rezagados se agolpan en las entradas de la catedral subterránea.para escuchar el sermón del conciliábulo, reunido en pleno para la ocasión. La estampa se repite en basílicas y ermitas repartidas a lo largo y ancho del sistema de Averno en donde monitores de plasma y holoproyectores reproducen la escena para los fieles que habitan lejos de la catedral.

La expectación no era para menos, pues el discurso ha sido anunciado como el evento más importante de la historia de la Iglesia hasta el momento y las precauciones en torno a él rayan lo psicótico. Con los cuatro brazos de la edificación llenos a rebosar de excitados correligionarios, el oráculo, agazapado en su cátedra tras el altar mayor, alza el brazo extendiendo una uña del tamaño de un sable, silenciando al momento a la congregación. Con millares de miradas fijas en el crucero y la cátedra, la extremidad del oráculo vuelve a su posición inicial dando paso a la voz del pontífice máximo.

«Sabéis, mis hijos bien amados, y conviene que vuestra caridad no lo olvide, que el Redentor del género humano se revistió de carne para la salvación de todos, y se hizo hombre entre los hombres, ilustrando con su presencia la tierra de promisión, que Él había prometido ya a los patriarcas; la hizo célebre por sobre todo por las obras que allí realizó, y por la frecuente manifestación de sus milagros. Los Antiguos Códices nos lo enseñan en cada página, en cada sílaba.

Ciertamente Él dio a esta porción infinitamente pequeña de la galaxia un muy particular privilegio de predilección, dignándose en llamarla su herencia, a pesar de que todo el cosmos y todo lo que él contiene le pertenece. Así dijo, por boca de Sayasi: "Averno es mi casa y mi herencia", y además: "La casa de Averno es la viña del Emperador Cuatrobraco".

Y aunque, desde el principio, consagró especialmente toda esta región, no obstante adoptó más particularmente aún el planeta santo, como propia pertenencia, según testimonio del profeta, que dice: "El Emperador ama las puertas de Estigia más que todos los habitáculos de Bokag. Es de él que se dicen cosas gloriosas, a saber, que enseñando, sufriendo, esperando en esta tierra, el Salvador obró allí la Salvación en el centro de toda la galaxia. Él fue elegido a través de los siglos para llegar a ser el testimonio, el teatro habitual de tantos milagros. Elegido sin duda, ya que quien lo eligió lo testimonia por sí mismo, diciendo: "Es del planeta de Estigia, que yo he elegido, que les vendrá el Salvador".

Esta cuna de nuestra salvación, esta patria del Salvador, esta madre de la religión, un pueblo sin dios, hijo de la Humanidad esclava, la ocupa por la violencia. Los hijos del planeta libre están en cautiverio, sufren la más dura condición de parte de quienes a justo título habrían de servirles. Pero, ¿qué es lo que está escrito? "Echad a esa sierva con su hijo". La raza impía de los necrólatras, sectarios de tradiciones mundanas, agobian con una cruel tiranía, y desde hace ya muchos años, los lugares santos, donde se posaron los pies del Salvador. Ella subyugó a los fieles y los condenó a la esclavitud. Los perros han entrado en los lugares sagrados, el santuario ha sido profanado, el pueblo adorador del Emperador ha sido humillado; la raza de los elegidos padece persecuciones indignas, el colegio real de los sacerdotes sirve en el fango; el planeta del Cuatrobraco, el rey de las especies, ha sido sometido a un tributo.

¿Qué alma no se sentirá conmovida, qué corazón no se ablandará, considerando todas estas cosas? El planeta del oráculo de oráculos, que transmitió a otros los preceptos de una fe pura, ha sido constreñida, a su pesar, a servir a las supersticiones de los gentiles. Los lugares venerables consagrados a los misterios divinos, que prestaron hospitalidad al Redentor revestido de carne, que vieron sus milagros, que probaron sus beneficios, en los cuales cada fiel reconoce la prueba de la sinceridad de su fe, se han transformado en corrales para las bestias, en cavernas necrólatras. El pueblo digno de alabanzas, bendecido por el Emperador Cuatrobraco, gime y sucumbe bajo el peso de ultrajes y exacciones de las más vergonzosas. Sus hijos son arrebatados, prenda preciosa de la Iglesia su madre; se les incita a someterse a las impurezas de los otros pueblos, a renegar del nombre del Emperador vivo, o a blasfemarlo con boca sacrílega; o bien, si detestan el imperio de la impiedad, perecen bajo el hierro como borregos, dignos de contarse entre los santos mártires.

Vosotros, pues, mis hermanos queridos, armaos del celo del Emperador; que cada uno de vosotros empuñe en sus manos un poderoso fusil. Armaos, y sed hijos del Todopoderoso. Vale más morir en la guerra, que ver las desgracias de nuestra raza y de los lugares santos. Si alguno tiene el celo de la ley del Emperador, que se una a nosotros; vamos a socorrer a nuestros hermanos. "Rompamos sus ataduras, y rechacemos lejos de nosotros su yugo". Marchad, y el Emperador estará con vosotros. Es en su nombre, y por la remisión de los pecados, que invitamos y exhortamos a todos nuestros hermanos a oponerse, con una ira meritoria, a la insolencia de los infieles, que se esfuerzan en subyugar sistemas, constelaciones y poderíos. Reunid todas vuestras fuerzas para resistir a aquellos que han resuelto destruir el nombre imperial. Si no hacéis así, pronto la Iglesia del Emperador sufrirá un yugo que no amerita, la fe aminorará sensiblemente, y la superstición de los gentiles prevalecerá.

En cuanto a nosotros, confiando en la misericordia del Emperador, remitimos a los fieles que tomen las armas contra esos enemigos y emprendan la tarea de esa peregrinación, las penitencias que les han sido impuestas por sus pecados. Que quienes mueran con verdadero arrepentimiento, no duden ni un momento que obtendrán indulgencia por sus pecados y que alcanzarán los frutos de las recompensas eternas.»


El pontífice máximo calla entonces y un poderoso pulso psiquico brota desde el crucero, cubriendo la catedral primero y el sistema después, haciendo que la audiencia estalle en piadoso júbilo. Los fieles no necesitan más palabras y con claridad meridiana saben cual es su cometido en la cruzada que acaba de empezar.

PRIMERA SANGRE EN CARONTE

Siendo Caronte una luna con importantes recursos mineros y la clave del sistema defensivo de la Humanidad, el alto mando tau decidió desplegar operativos sobre el terreno para recopilar información de primera mano de cara a establecer una posible cabeza de puente.

En órbita, la flota de los Dragones del Emperador está ocupada de lleno con el despliegue del capítulo en Estigia cuando los augures de la barcaza de mando detectan una señal de socorro de una lanzadera estrellada cerca de un parche de terraformación en Caronte. Cuando el comandante de la flota informa al capitán Azi Dahaka de la IV Compañía, éste ordena al capellán Fafnir que reúna un pequeño contingente para investigar lo sucedido con dicha lanzadera, recuperar la caja negra y  rescatar a cualquier posible superviviente.



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